viernes, 11 de septiembre de 2009

El Libro de Vecellio

VESTIDOS DEL MUNDO


El libro de Vecellio sobre los vestidos del mundo es un raro texto bilingüe (latín, italiano) publicado en Venecia por el refinado impresor Bernardo Cessa, cuyo emblema personal (gato que devora un ratón) solía ser en el Quinientos una promesa de exotismo. La parte americana de la obra es parcialmente dibujada y manuscrita[1]. El libro de Vecellio empieza por una portada que revela el prejuicio europeo hacia otros mundos: en la parte superior aparecen Europa y Asia representados por dos mujeres lujosamente vestidas mientras que, abajo, América y el Africa son doncellas desnudas. Con sus más de trescientas ilustraciones, este libro fue posiblemente el inventario más exhaustivo del que dispusieron los europeos para tener la ilusión de conocer el mundo entero. Al igual que los libros de Cosmografía, éste sobre los vestidos revela en tono menor la vocación universalista y expansiva de la coyuntura europea comprometida entonces a fondo con aventuras coloniales en casi todo el mundo. Nada comparable parece haber existido en los grandes y viejos países del Asia: India, China, Persia, donde no sabemos que hubiese obras parecidas. Eran grandes civilizaciones muy antiguas, satisfechas de sí mismas, enclaustradas... Nadie falta en el libro de Vecellio: habitantes de Molucas, Dalmacia, China, Japón, Galicia, Bohemia, tártaros, navarros, transilvanos, moros de Barbaria, algún lujoso sultán del Cairo, los indoafricanos y moros negros de Zanzibar y también, textualmente, una “africana de mediocre condición” y hasta, por qué no, una meretriz europea. El repertorio queda completado con personajes semifantásticos como el Preste Juan y su paje. A partir de la pág. 417 hasta el final aparece América con sus habitantes divididos entre los desnudos y los vestidos. A esta última categoría pertenecen México, el Perú y parcialmente La Florida con su rey adornado y la reina desnuda. ¿Cuáles fueron las fuentes de información para Vecellio? ¿Todo fue imaginado? En el caso del Perú hay figuras verosímiles como el noble del Cusco con dos plumas en la frente (¿de Corequenque?) y un fleco a modo de borla.
También dos soldados de guerra con cascos muy realistas y algunas doncellas nobles con el cabello suelto estilado por esa clase social, según Garcilaso. Todo nos insinúa la producción muy temprana de un imaginario americanista del cual no fue obviamente excluido el Perú.



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* Publicado en Libros & Artes. Revista de cultura de la Biblioteca Nacional del Perú N° 9, enero 2005.
[1] Los grabados tuvieron por base dibujos hechos por Tiziano, primo del editor. El ejemplar consultado contiene dibujos a pluma (¿Son de Tiziano?).

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